viernes, 26 de febrero de 2010

La firma más importante


En mi trabajo, todos los días debo firmar varios documentos de alta responsabilidad. Pero nunca antes mi firma ha estado en un documento tan importante, como el que firmaré en algún tiempo, un contrato a término indefinido donde todo se decide y se hace entre dos, un contrato de exclusividad: el contrato de matrimonio. Esa firma es como poner todo lo que uno posee, incluyendo lo pasado y lo futuro sobre la mesa de las apuestas y lanzar los dados con la plena certeza de que saldrá el número ganador. Es la apuesta de la vida entera. Suena loco hacer algo así. Más loco aún invitar a todos sus familiares y amigos a ver como uno lo apuesta todo!

No obstante, el concepto de apuesta no aplica a nuestro caso particular, porque más que la suerte de tener o no tener un buen matrimonio confiamos en que somos la respuesta a nuestras oraciones y a nuestros suspiros en los momentos de soledad (la Biblia dice que Dios escucha nuestros suspiros!!). Así que me estoy preparando para firmar en un par de meses. El día de la firma, no vendrá a mi mente la escena del casino de Las Vegas con la mesa donde apuesto todo y me quedo esperando que la suerte me sonría. Más allá, recordaré el 29 de febrero de 2008, día único por ser bisiesto y por haber visto por primera vez al moreno de pequitas y huequito en la mejilla, que dándoselas de tímido, no me miró a lo ojos, no me acompañó a la casa, no me prometió que me llamaría luego, pero me dejó totalmente cautivada para siempre.
*La novia

No hay comentarios:

Publicar un comentario